¿Más intuición o más preguntas poderosas? I

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¿Qué prefieres? ¿Preguntas poderosas?

interrogante

Habitualmente, en las formaciones de coaching ocurre lo mismo, los nuevos coaches están ansiosos de lo que en coaching llamamos “preguntas poderosas”. Aquellas que hacen pensar al coachee, que le abren a nuevas perspectivas, que le ayudan aumentar la consciencia sobre un asunto en particular que está siendo objeto del coaching. O también, como dijo una participante en el último curso Introductorio “son las preguntas que el coachee no se está haciendo”.

Ciertamente sería muy tranquilizador pensar que para cada situación de coaching existe la pregunta perfecta que hará avanzar al coachee o cliente y que marcará un punto de inflexión en el proceso, hará que haya merecido la pena; pero la verdad es que eso no existe…

Podemos hacer listados de “buenas” preguntas, yo recuerdo cuando empecé a hacer coaching que antes de las sesiones me repasaba mi “chuleta”:

Para empezar la sesión:

¿Qué quieres trabajar hoy? ¿Para qué?

¿Qué te gustaría llevarte hoy? ¿Para qué?

¿A qué te refieres con … ? ¿Y qué más?

¿Qué te va a aportar? ¿Quién se va a beneficiar?

¿Qué señales te permitirán conocer si avanzas hacia el objetivo?

¿Cómo sabrás que lo has alcanzado? ¿Cómo reconocerás que lo tienes?

Para indagar:

¿Qué está ocurriendo ahora? ¿Y qué más?

¿A quién afecta esta situación además de a ti?

¿Qué has hecho al respecto hasta ahora? ¿Qué te impide hacer algo más?

¿Con qué recursos cuentas? (Habilidad, tiempo, entusiasmo, dinero, apoyo, etc)

¿Qué otros recursos necesitarás? ¿Dónde los obtendrás?

Para trabajar creencias:

¿En qué se basa esta creencia?

¿Qué ganas / has ganado con esta creencia?

¿En qué te perjudica / ha perjudicado esta creencia?

¿Qué te pasa a ti si… (P.ej: si no eres perfecto)?

¿Cuál es tu comportamiento al tener esta opinión?

¿Cuál sería tu comportamiento si pensaras de otra manera?

Para buscar opciones:

¿Qué estás dispuesto/a a hacer?

¿De qué otra manera podrías abordar esta situación?

¿Qué podrías hacer? ¿Qué más podrías hacer?

¿Qué harías si… (Tuvieras más tiempo, si pudieras empezar otra vez desde el principio), etc?

¿Cuáles son los beneficios y los costes de cada opción?

¿Cuál podría dar el mejor resultado? ¿Cuál te daría mayor satisfacción?

Para momentos de bloqueo:

¿Y qué más?

¿Cuáles son las razones…?

Si conocieras la respuesta, ¿Cómo sería?

¿Qué consejo le darías a un amigo en tu situación?

Imagina que mantienes un diálogo con la persona más inteligente que conoces,  ¿Qué piensas que ella te diría?

Si alguien dijera / hiciera eso, ¿Qué sentirías, pensarías o harías tú?

Para pasar a la acción:

¿Qué vas a hacer? ¿Cuándo vas a empezar?

¿Qué puede impedirte avanzar para alcanzar tu objetivo? ¿Qué harás para eliminar esas barreras?

¿Quién debe conocer tus planes? ¿Cuándo y cómo se lo comunicarás?

¿Qué apoyo necesitas y de quién? ¿Qué harás para obtener ese apoyo y cuándo?

Para terminar:

¿Qué te llevas de esta sesión? ¿Cómo te sientes?

…/…

Podemos ver cientos de preguntas similares publicadas en otros tantos libros y manuales de formación de coaches; pero ya no es la pregunta en sí misma, es el momento en que se realiza la pregunta, el modo de realizarla, el clima que se ha generado entre coach y coachee, etc. Y ¿Cómo podemos saber cuál es la mejor pregunta en un momento dado y la mejor manera de formularla? Aquí desde luego yo no conozco ninguna “chuleta” capaz de facilitarlo, solamente contamos con nuestra intuición, que no es poco.

Dejemos para los próximos días el hablar de la intuición…

Un pensamiento en “¿Más intuición o más preguntas poderosas? I

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